martes, 9 de noviembre de 2010

Vicio


A ti, que te conocí en mi pubertad, y me acompañas durante mi juventud. Me acuerdo aún de esa noche en la que te pegué la primera calada, el primer trago, el primer beso. No podré olvidar ese momento, aún me acompañas allá donde voy, aunque los demás no se den cuenta de tu presencia, aunque estés oculto.
Eres un lastre que llevo conmigo, aunque, eres parte de mi, eres parte de lo que soy, no puedo desprenderme de ti...ni tampoco quiero. En cada fiesta te recuerdo, en cada borrachera te recuerdo, cada vez que me coloco te recuerdo, cada vez que vomito te recuerdo, en cada polvo te recuerdo.
Me atraes, me atrapas entre tus garras y no puedo escapar. Intento olvidarte, te doy esquinazo pero siempre estás ahí para devolverme al punto de partida. No puedo dejar de pensar en ti, no dejo de hacer lo que me dictas. Algunos me dicen que te deje pero no quiero, quiero vivir mi vida como yo quiera y así es como quiero vivirla.
¿Durará esto eternamente? No sé si podré resistirlo, no sé si podré seguir tus pasos, no sé si podré...sobrevivir.
Iré al infierno, lo se, pero me da igual, sólo espero que se esté calentito.

martes, 2 de noviembre de 2010

Sentir

Mirando al techo y cogido de su mano, las lágrimas corrían por mi rostro, cicatrizándolo de sentimientos a cada milímetro que avanzaban. Mi mente pensaba, mi alma se encogía y mi corazón se retorcía como si estuviera atado con alambres de espino. Sí, lo asumo, tengo miedo, mucho miedo. Miedo a no ser dueño de mi, a depender de esa mano a la que estoy cogido, miedo a quedarme otra vez helado de dolor, miedo a... sentir. Mi envoltura, mi coraza, ya no vale de nada, no me protege, no me ampara. Ahora desprovisto de mis defensas, de lo que me hacía sentir seguro, me aferro a esa mano, como si mi vida dependiera de ella. Estoy jugando con fuego y me acabaré quemando.